lunes, noviembre 21, 2011


Era una chica que voló vio florecer la luz del sol y no volvió.  El tiempo comenzó a pasar, las frutas no brillaron más y el sol se fue, y llovió. ¿Dónde estás ahora? que el viento borró tus manos, ¿dónde estás ahora? tu cara es muy gris,tu imagen se va. 
Temprano fue el atardecer el patio no la llama más, en su lugar, quizás esté sentada aquí, en una silla de algodón para mirar y mirar.

lunes, noviembre 14, 2011

alteraciones: comportamiento, percepción, juicio y emociones.

Son mis pupilas que se dilatan ante aquella entidad abrumadora, es la deserción de sinapsis que transgrede mi mente, se disipa en el espacio y concibe cortocircuito. Un cortocircuito mortífero, hasta logro aseverar que vi las chispas quemando, quemando como tus palabras, que salían a borbotones de tu boca. Esa colisión que no fueron más que fruto de los estupefacientes que concibieron la conclusión de esto, como la muerte de tus neuronas.
Un triángulo que me arrincona, que me pudre, lados proferidos, vértices soldados y mi apatía e incertidumbre rebotando dentro de él. Y tu mirada extraviada, y tus palabras que no hilvanaban una frase coherente, y todo tu ser que destellaba y estaba a una velocidad desigual a la de la orbe. Las decisiones consistentes y seguras son las más arduas de tomar, con convicciones tuve que inhalarte. Tuviste que marchar, el efecto fue efímero, pero he ahí una vez más, drogándome.
El horizonte revela  un nuevo sol, son esas pestañas espesas humedecidas que señalan un desenlace a algo que no asumía incógnita, con sed de resurgir, una mirada al más allá ansiando (des)enterrarse. Matices nuevos se cuelan en los pulmones, se logra apreciar un hálito dócil y desorientado que penetra en la membrana divisando cada partícula del aire que inspiramos vos y yo alguna vez, un gusto frágil,  aterrador, que arrulla la epidermis tratando de remendarla, como una viruela mal curada. Y se despegan alas para nadar en el cosmos, a través de las constelaciones, como tus pupilas esa noche. Allende, deambulando. 


viernes, noviembre 11, 2011

jueves, noviembre 10, 2011

Untitled #5

Tengo desasosiego, me causa recelo que tus fanales finalmente se cieguen. Que la luz tenue de tus ojos, finalmente se extingan. Te siento tan lejano que no puedo siquiera imaginarte, de hecho no evoco como era esa voz que me hacía temblar, el susurro que emitía tu boca, las palabras justas e injustas que sustentaban aquello que creía unirnos. Tocar tus manos y sentir que me damnifican, que son tan impropias a mí, que en vez de resguardarme, me lapidan. Esos abrazos tan superfluos, tan vacíos, repletos de hastío, tan foráneos.
No más. No te reconozco, o no te conocía tan bien. Aquel amor hubiera terminado en caos, hay cosas que están decretadas desde su génesis, vos y yo no, forjamos algo que jamás triunfaría, desafiamos algo que desde el principio era terminal. Una fecha de vencimiento, una fotocopia mal hecha, una insuficiencia pasional, un cáncer, un tumor. Nos extirpamos.
Ver tus ojos y deducir que cada día un fragmento nuestro iba agonizando, desgastándose, extinguiéndose. Y sin embargo, cuando nos enfrentamos, nos miramos con congoja, por comprender aquello que nos condena, lo que es, de lo que nunca será, y por inercia aspiramos a consolarnos, aun esperanzados de que el amor que jamás vivió, nazca. Clemencia. 


lunes, noviembre 07, 2011

Untitled #4

Un vómito de sensaciones que no logran ensamblarse entre sí.  Un vacío tangible, una oscilación sempiterna, un desasosiego desafiante,  penetrante, inmortal. Observo  los  pies que no están sólidos, levitan, indagan dominio firme, rebuscan adecuarse, hallan la horma de su zapato irreal.
Mientras tanto, el bullicio trastorna  el designio, cada vez más agobiado, corrompido, irresoluto. La pesquisa se tornó una antítesis: se quiere frenar, sin embargo el velocímetro señala una celeridad ilusionista, casi imperceptible.
 Es una cerradura falseada, que jamás abrirá el camino al arcoíris. Es un eterno viaje, es alcanzar el horizonte, delimitar las fronteras, es apreciar el recorrido de la sangre, de sentir el intercambio de oxígeno. Inaudible, como el sentido a esa existencia. Como la irrelevancia que causa el mero hecho de coexistir.
 A su vez, causa agonía, congoja, pena por la inopia y el aislamiento espiritual. Todo sería diferente de no estar poseído por una fluctuación que no para de colisionar y equivocarse. Una bruma que asedia los sentidos. Insatisfacción. Efecto de invasión. Vínculo con el céfiro, con lo onírico, fantasear con lo inverosímil. Atravesar ese domo que enlaza la mente con el espacio y el tiempo. Cosmos. Libertad, eso es lo que se ambiciona. Rest in peace, please.