lunes, mayo 28, 2012

He aquí la conclusión de por qué hay que vivir el presente y no hay que planificar tanto el futuro, que tan incierto es. Cuánto me desilusionaste, mayo. ¿Qué te anda pasando? Floreció el otoño y junto con él, un sinfín de tempestades, de muertes, de tristezas, de desolación, frío, incertidumbre. ¿Qué te pasó, querido mayo? Simulabas, en mis planes, un hermoso aire de aventuras, trascendencia, vitalidad. Simulabas muy bien, para finalmente apagarte y con tu apague acarrear nada más que desilusiones, desesperanzas. O tal vez, todo esto sea el comienzo o el fin de situaciones que ahora no me interesan entender. En este momento quiero despotricar contra la vida, quiero gritar por estas injusticias, llorar hasta el desgarro. Ya no tengo más fuerzas, un dolor de cabeza que se instaló, que me taladra la cabeza, como este agridulce mayo que no para de sorprenderme en su oscuridad y eternidad que lo caracteriza. Voy a dejar de planificar, sólo espero que este mayo termine y no deje secuelas, cual viruela mal curada o que algún junio tenga la energía suficiente como para remendar cualquier mal.

sábado, mayo 26, 2012

La conclusión es que este mayo del 2012, es un ajco. No veo la hora que termine. Y que Junio sea todo mucho mejor.