viernes, marzo 30, 2012
To seem you’re in me and over me relief in all things and all things shoot through me and all things shoot through you. Wherever you are. To seem you’re a dream when you never stop and we ask you what you are, belief as one with what you belive in, travel slowly, nove in circles. You know time grows old in reverse. Life as a thing that began and was magnified and made the first fire and the last one.
To mean everything you never say, every single thing going every way when your leader’s gone. He means to make you strong. He never went away cuz what you need you are
miércoles, marzo 28, 2012
e.t
| (03:27 a.m.) FleuR.: | Estoy cagada hasta las patas Creo q hay un alien en mi casa |
| (03:28 a.m.) Paula Rodríguez: | AJAJAJJAJAJA ay te amo jajajaja qué pasó? |
| (03:28 a.m.) FleuR .: | Se escuchan pasos y ruidos re futurísticos Como de otra dimensión |
| Como electrónicos pero q nunca jamás escuché | |
| (03:29 a.m.) Paula Rodríguez: | pero qué onda? no serán los umbanda? |
| (03:29 a.m.) FleuR .: | Fuera de joda para mi q esta acá a metros míos intentando abducirme y me va a pasar como a marcela tauro |
| (03:29 a.m.) Paula Rodríguez: | es domingo y mañana es feriado alguna festichola |
| (03:29 a.m.) FleuR .: | Aaaaaa Dios |
| (03:29 a.m.) Paula Rodríguez: | blda, anda con tu vieja o alguien dale |
| (03:30 a.m.) FleuR .: | Prefiero los umbanda x lo menos. El alien es tipo monstruo Ni en pedo me muevo de acá |
| Estoy tapada hasta arriba como si la frazada estuviera blindada | |
| (03:31 a.m.) Paula Rodríguez: | JAJJAJAAJ pero blda, anda con tu vieja o alguien los alien no te van a hacer nada si hay más personas |
| (03:31 a.m.) | FleuR . ha cerrado sesión |
viernes, marzo 23, 2012
domingo, marzo 18, 2012
Deliberación
Leer en caso de desborde emocional (Instrucciones):
El poder de la mente, el ímpetu de los mensajes. Cómo una frase puede perpetuar, sin caducar o como puede escurrirse como los sollozos que la escoltan. El poder de la mente tan fuerte que
no.
hay.
nada más fuerte.
que.
el.
poder de la mente.
Siempre.
Un lugar dónde la entelequia puede regir e instalarse, el sol se pone cuando uno lo decide, el teléfono taladra siempre que uno lo necesita, se ama cuándo se desea. Un lugar dónde uno puede matarse por sí mismo, por los demás, por nada, por todo, en un sacrificio, en un homicidio, por accidente. Un arma que te vuela los sesos, sobredosis de medicación o drogas ilícitas, asfixia, enfermedad terminal, autoflagelación, ahogo con su propio sufrimiento y vómito y asco, un tajo del ojo izquierdo a la garganta en forma de "Z", colillas de cigarrillos dispersadas por el suelo, cuchillos impregnados de sangre, sabanas limpias, una muerte pura e inocente, violenta y atormentada, lejana y foránea, tan propia que aterroriza.
Escalofríos con el dominio de este motor propio, el temor de que se pierda el control (he aquí el escrito: recordar justamente esto), que el motor se funda, descarrile, se quede sin carburante, sin sustentos, colapse, muera en llamas. Entonces, recreo los escenarios una y otra vez, por recelo a que se congelen, a que se olviden. Por eso escribo: no quiero olvidar. Tupir los ojos y suplicar que ese momento no agonice jamás, recrearlo, vivirlo, abrigar la felicidad y la potencia con la que sangre desfila por esas venas.
Y es que este universo es tan triste que hay que revivir lo que nos mantiene de pie (tomar nota de esto: realizar esta opción cuanta vez necesaria hasta recuperar la calma).
El poder de la mente: el miedo de olvidarse de su capacidad.
miércoles, marzo 14, 2012
Untitled #7
La naturaleza de esa entidad con una fecha de vencimiento indudable. Iba a ocurrir, tarde o temprano llegaría el día en que la prudencia deserte del esqueleto que, macilento, cadavérico y oxidado yace en la negligencia y la pena, haciéndose polvo.
Polvo como el que aspiramos alguna vez que nos hizo creer en lo inusitado que puede ser todo, atiborrado de beldad, brío, arcoíris y felicidad de papel que fueron demolidos ante el primer baldazo del cielo.
Cielo como la inmensidad e infinidad que hallábamos a esto, no tenía limites, no tenía extensión, era tan magno y tan profundo que daba recelo explorarlo, sin saber que colisionamos entre el pequeño espacio que, por temor, decidimos asentarnos.
Temor como todo pretérito, un libro con páginas desteñidas, rasgadas, inacabadas, pero con un final. Con el mismo final de siempre, aquel aterrador túnel que recorrimos una y otra vez, como si no hubiéramos estado lo suficiente como para comprenderlo.
Un túnel lóbrego, ciego, frío, con muchos llantos, inédito, no obstante familiar, recorrido una y mil veces y sin embargo siempre es diferente. Sí que puede ser diferente. Pero estamos determinados a viajar por ese túnel por el resto de nuestros días porque, en conclusión, parece ser que gozamos de vivirlo, caminarlo, bordearlo con nuestras manos. Es tan repugnante y frío que lo amamos, amamos el dolor y el sufrimiento. Nos cuesta tanto prepararnos para la felicidad.
Felicidad que es fugaz, transitoria, efímera, una droga la cual no nos apetece degustarla, mucho menos caer en ella, su extinción podría ser letal. Una utopía a alcanzar, sumergirse en lo más subterráneo del ser para contemplarla, un resplandor quimérico, jamás accesible. Ese es su fin.
Fin. A todo esto fin. Un final proyectado, plasmado en nosotros que no sabemos salir de esta muerte, que optamos observar la felicidad desde nuestra naturaleza imberbe. Un fin a esto, y a repetir el túnel. Here we go again.
martes, marzo 13, 2012
jueves, marzo 08, 2012
K.O
Estoy como paralítica, limitada, determinada en estar postrada, estoy tan quemada y mal psicológicamente que no puedo hilvanar una frase coherente aunque mis deseos por hacerlo sean inmensos. Necesito vomitar todo, pero no sé cómo, perdí la capacidad. No duermo hace días. Literalmente. Lo único que puedo agregar es que todo lo que viví antes es un moco de tortuguita al lado del estrés y la depresión que tengo encima. O es que cada vez empeoro y nunca nada va a ser como antes. O la mayoría debe pensar que exagero. Pero no, no exagero, estoy en una guerra contra mí. Knockout.
jueves, marzo 01, 2012
little dreams
Estaba en mi casa enojada porque quería salir, entonces mi papá, que iba a ir en plena madrugada a tomar un café en la estación de servicio, me lleva a un lugar que yo le pedí. Quería salir, así que me dispuse a salir sola.
De repente estoy en un micro con gente, que llevaba a la gente a la fiesta, y veo a uno con el que antes andaba, a un par de asientos adelante, hacía mucho que no lo veía y me hablaba y me saludaba y me insistía que vaya a la fiesta que él iba en la estación de servicio (la misma en la que estaba mi viejo y que mágicamente quedaba al lado del lugar donde yo iba a parrandear). Dije que no.
Llegué a la fiesta, entro, estaban mis amigos mágicamente pero no interactuabamos mucho, había poca fiesta no había mucha vida ahí. De repente hay un animador que era muy gordo, con el pasar del sueño era cada vez más gordo, que de pronto era en una pileta, el gordo estaba en cuero en la pileta saltando de un lado al otro, animando, con el micrófono en el agua y yo me preguntaba como ese micrófono seguía andando. Todos en la pileta, era de día ahora, de un segundo para el otro.
Poca gente, pero estaban todos muy borrachos y drogados, y a mi, que estaba sola y desubicada, no me gustaba nada. Me empezó a agarrar sueño y una mujer confundió mi estado con borrachera y me dice "Yo a tu edad no estaba así, vos no podés estar ni de pie" A lo que me confesó que tenía 25 y que yo parecía tener 21. Pero ella estaba muy drogada me miraba de forma agresiva.
En ese momento, el gordo que animaba, empieza a armar al son de la música, un porro que era del tamaño de un bate de beisbol. Yo tenía los ojos desorbitados.
Desaparezco de ese mapa y aparezco hablando con la mamá de un alumnito que preparé para matemática y que me había dicho que repitió. Que matemática la había rendido bien, pero también se había llevado catequesis y se había olvidado de rendirla así que todo mal.
Tuve la necesidad de volcar esto acá, ya que no es común que alguien se acuerde al pie de la letra los sueños con tanta claridad.
Es un bonito recuerdo, si alguien me psicoanalizara entendería muchas cosas de mi cabeza que probablemente yo no entienda.
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