martes, febrero 11, 2014

Terminemos con esta relación enfermiza entre el cuerpo y el alma. El alma quiere tener paz y el cuerpo se empeña en encadenarla para hacerla suya hasta el fin de los latidos.


"Déjame desertar de una vez. Permitime abandonar esta condena. Migremos hacia lados contrarios, yo ya no te necesito más. Fuiste un puente y te derrumbaste, y ahora me estás arrastrando a la corriente para pudrirnos en lo más hondo de las profundidades. Debes entender que ya no somos una unidad, estoy intentando apartarme de vos hace mucho tiempo. Déjame ser libre, necesito tener paz. "

El alma.

"Quisiera que entiendas que todo lo que hago es por miedo e inseguridades, quiero retenerte para demostrarte que todo puede ser como querés, puedo prometerte todo lo que soñás e incluso más. Pero aunque lo intente, es en vano, solamente querés desprenderte de mí, y no te culpo.
Es lógico, en mi nada más vas a encontrar el camino que está forjado: la perdición, y la muerte; así es como serás mi prisionera para siempre. Te encadenaré en este cadáver maléfico para que nunca puedas abandonarme. Realmente te necesito, pero no importa eso cuando el destino nuestro está escrito. Nunca deberíamos haber sido uno, no obstante, lamento decirte pequeña alma, estaremos unidos para siempre. Jamás hallarás lo que necesitas aun cuando yo ya no funcione."

El cuerpo.

viernes, noviembre 22, 2013

Hoy después de casi un año, tuve el tiempo de sentarme a releer mi blog y notar lo nutrida que estaba antes. Por mis venas no solo corría sangre, sino la desesperación de que los sentimientos no se alboroten, se encaminen y no salgan a borbotones haciendo explotar mi cuerpo. No escribí porque no tenía tiempo, de hecho, tuve mucho tiempo de soledad. Tanto tiempo que me olvidé de mí. Y no sé qué escribir. Perdí la capacidad de todo.
Releer aquellas escrituras me llenaron de oxígeno los pulmones, no puedo creer cómo hice para sentir aquellas cosas. Hoy soy una coraza.
Hoy no emito juicio; no tengo satisfacciones ni tristezas. Mis llantos son vacíos, mis sonrisas son... absurdas. Mis latidos siguen siendo en vano, pero ahora son más en vano, ¡ahora sí son en vano! ya no siento nada.
Hoy derramé una lágrima porque ví un documental sobre el flaco Spinetta y Pescado Rabioso. Nada más, fue la única lágrima con sentido desde hace tanto tiempo, cuando decidí apagar las emociones.
No sé qué tal se siente, no sé si lo recomiendo, este estado de stand by, de bloqueo mental no es más que una evación a lo que soy.
Volví, pero ya me retiro, no quiero perder la costumbre de fugarme. De todas formas, no tengo nada para comentar, mis mayores dolores fueron imposibles de escribir, creo que a partir de mayo de este año perdí toda clase de expresión
Señoras y señores, quiero que sepan que desde mayo de este año que estoy muerta, finalmente, mi luz se apagó. Soy una persona que vive por inercia y que solamente espera que su cuerpo se apague completamente.
Lo siento, no tengo capacidad de escritura tampoco. Son absurdas, torpes, carentes de coherencia, pero ya la perdí hace mucho tiempo.
Disculpen señoras y señores, me retiro, una vez más.