Nada podía ir peor. Fue una combinación letal: facultad + minas + trabajos prácticos + mis fuertes deseos de ser una vagabunda, hippie, vividora del aire + materia DIDÁCTICA.
Era un trabajo grupal de esa materia vomitiva de aproximadamente unos 45 puntos. Como soy una larva y no hago nada, me quise hacer la capa y decir que yo misma lo tipeaba. Había varios puntos que eran de desarrollo personal, pero pensaba hacerlos cuando vea las otras respuestas -las de mis compañeras y guitarrear en base a ideas generales de esas. Tuvimos como un mes para hacerlo, excelente, de a poco íbamos (iban, en realidad) haciendo el trabajo, y me iban pasando cosas para que yo mientras tanto tipeara. La vagancia, las drogas y mis deseos frustrados me ganaron, no solo no hice nada, sino que esperé a la noche anterior para empezar a tipear. Excelente, eran las 4 dela mañana, e iba bien, lo único que me quedaba al otro día, era terminar de tipear unas boludeces, que una de las integrantes me pasara unas cosas las adjuntara, y que escribiera los puntos de desarrollo personal que era más guitarreo que otra cosa. Y acá es la parte en la que... No tiene nombre. La deforme que me tenía que pasar las cosas, me dijo que lo mandó. Me fijo, el archivo estaba incompleto... y ella juraba y re juraba que estaba todo completo. Pero no. Así que quedamos en que iba a terminar de tipear todo y se lo enviaría a la irresponsable para que complete con lo que no me llegó (que era casi toda su parte) y luego lo imprimiera. Eran las tres de la tarde, ya casi estaba terminando, cuando de repente, EL PROGRAMA DESAPARECE DE LA BARRA DE HERRAMIENTAS, se cierra, desaparece, Y QUÉ NO HIZO PAULA EMBALADA ESCRIBIENDO? No guardo la campeona. No guardo la master. ¿Y qué pasó? SE BORRÓ TODO. -Lo hecho en ese día- Literalmente me largué a llorar, pero no tenía tiempo para llorar, dado que entraba a las 5 a trabajar y había perdido 43 hojas de word. Entre la desesperación que iba tipeando -y llorando, dado que no tenía tiempo- volé, mi hermana me ayudó desde la otra computadora y se lo mandé a la forra esa para que lo imprimiera. Pero fueron las peores dos horas de mi vida. Fue el peor día de mi vida. Creo que hasta después fue muchísimo mejor mi ánimo, estaba contenta de que había entregado eso, había salido de la facultad y estaba feliz. Aunque no lo crean. Pero ya saben, esto dura poco-nada. Y el día que me entreguen ese trabajo, les juro que lo uso para el fueguito del asado. Así que ya saben que están invitados.
-Dato curioso: Odio el diseño curricular. Lo cual es como la biblia de los docentes. No puedo creerlo, creo que le pifie a la carrera, creo que mi destino es ir comiendo bananas
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