lunes, octubre 24, 2011

Untitled #3

¿No ves que nada te dan? Nada, nulo, marchito, extinto, inservible, imberbe, muerto. Magnetismo por aquellas cosas que suministran una ínfima satisfacción por el terror de finalmente perder la psiquis, desviarse para perderse en una tupida floresta que repite su escenario una y otra vez, cual disco rayado y tupir por instinto los ojos en busca de respuestas que nunca brotarán porque jamás vivieron, nunca estarán por el simple hecho de eludirlas, de ignorarlas por recelo a fallar.
El frustrante encuentro entre lo que es y lo que nunca será. Percatarse. Razonar, asentir, negar. No. La libertad como único éxodo, la autonomía como llave a la subsistencia. Trepar hacia un infinito, nadar entre la multitud, pudrirse en las alucinaciones, sucumbir en la derrota. Congoja por la incapacidad del libre albedrio, miedo a poseerlo. Corretear con la muerte y el abismo, con frenesí por la libertad, con una mueca desdibujada, con un aspecto frágil irremediable sin retorno alguno, el cual expone la escuálida línea que separa la prudencia de la enajenación, y acrecienta la necesidad de consolidarse para determinarse(me). Eternamente. Días luminosos, lagrimas que nadan entre el delineador, disturbios cerebrales, menta, el céfiro, y yo (o lo que queda).


2 comentarios:

¿Qué opinás?