Esto también pasará. Dicen. Opinan. Ante esta situación lo único que espero es poder adelantar las agujas de los relojes y que el tiempo haya pasado, los días transiten, vuelen, se esfumen con el pasar de los tic tac. Tiempo. Tiempo para olvidar, tiempo para ya estar acostumbrada a esto. Tiempo para esperar a que los pétalos que formaban esa flor hermosa se sequen, tiempo para que esos pétalos vuelen a través del aire hasta perderse. Con sabiduría. Sabiduría para volver a renacer, sabiduría para aprender de nuevo, a reír, a caminar, tropezarse y volver a levantarse, para conservar y atesorar esto en la memoria, como un buen recuerdo, con sabiduría, renaciendo en una hermosa primavera, una nueva flor que solo quiere sol, un sol que la nutrirá y terminará de erradicar toda maleza.
Pero no quiero sabiduría ni quiero tiempo, o si quiero tiempo, para poder volver atrás, para contarte que mi fruta favorita son los arándanos, que no me gusta vestir de ropa clara, que me encanta bordear con mis dedos los miles de lunares que hay en tu cara, contarte que te extraño y que vos sonrías, que vos sonrías conmigo, que cuando nos veamos nos latan los corazones, tanto que puedo escucharlos.
No quiero una nueva flor, no quiero que se sequen los pétalos. No quiero tiempo, ni sabiduría, quiero encontrarme con tu mirada una vez más, con aquella mirada que aun me hace sonrojar y temblar, y seguir amándote con devoción y alegría.
Quiero tiempo para poder volver atrás y amarte eternamente, una y otra vez, repitiendo las escenas que sustentaron y me llenaron.
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