domingo, septiembre 11, 2011

A las viejas andanzas, una y otra vez

Qué extraña sensación,  no me destaco escribiendo, pero una vez más recurro a este medio para expresarme. Podría hacerlo mejor con un dibujo, con una canción, con una foto, pero opto por acá. 
Desde hace un tiempo creí ser la reina sin súbditos Lo tenía todo, cosas superfluas, cosas de toda clase, hasta que surgió un vuelco desmedido. Violada psicológicamente, emocionalmente, vulnerable, alcohol subcutáneo, poseída, perdición, fui derrocada en mi propia batalla, por mi propio enemigo: yo. 
Una vez más me boicoteé, caí de la cúspide para caer en el más profundo de los pozos.  Así estoy: ciega atrapada, perdida, soy yo encerrada, pidiéndome ayuda cuando yo misma fui la que me empujo a ese estado que se confunde entre el más oscuro de los lugares con los placeres más exquisitos en el rubro del masoquismo, perdiendo el liberalismo que alguna vez pensé que tenía (y claramente jamás existió). No fueron más que farsas, no fueron más que situaciones acordes al contexto, una ausencia de libre albedrío, como una ley que tiende a repetirse una y otra vez. Mi ley.
Creí haber encontrado la paz, encontrar la fórmula secreta, la mejor combinación, un poco de adrenalina, un poco de entusiasmo, de incertidumbre, un poco de vos, de mi, sobre todo de mi. Ahí estaba yo, indestructible, poderosa, tóxica, sí que así fue. Alcalino fue todo esto, estaba consumiendo mucho de algo que no estaba bien, que siempre supe que no estaba bien, pero ¿quién iba a poder derrocarme? si lo tenía todo. Me cegué, me dejé engañar, pisotear, eso fueron. Palabras que me partieron. Alguna vez pensé haber encontrado la cura en esto que era tan dañino, la cura para algo tan doloroso. Venía mal, y arreglaste todo, y como se arregló se rompió. Y si me pongo a pensar, no fuiste vos, nono, fui yo. Y volvemos a caer a lo mismo de siempre: La eterna lucha entre yo y yo. Estoy perdiendo en esta guerra contra mi. Totalmente consumida y derrocada. Soy como el ave fénix  pronto renaceré para volver a morir una y otra vez. 




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